Oraciones

Oración A La Santísima Virgen María Del Buen Suceso

¡Oh excelentísima e inmaculada Reina del Cielo, María Santísima del Buen Suceso! Amada Hija del Eterno Padre, Amantísima Madre del Divino Hijo, Preciosísima Esposa del Espíritu Santo, Sublime Trono de la Divina Majestad, Augusto Templo de la Santísima Trinidad, en quien las tres Divinas Personas han derramado los tesoros de su poder, sabiduría y amor. Acuérdate, Virgen María del Buen Suceso, que Dios te ha hecho tan grande que puedes ayudar a los miserables pecadores. Recordad que muchas veces habéis prometido mostraros como Madre misericordiosa de aquellos que recurren a Ti.

Te acepto, Madre misericordiosa, y te suplico, por el amor que el Altísimo te tenía, que me obtengas de Dios Padre una fe tan viva que nunca pierda de vista las máximas eternas del Hijo, una esperanza tan firme que siempre aspiro a obtener aquella gloria que Él me adquirió con Su sangre; y del Espíritu Santo, caridad tan inflamada, que viva siempre amando al Sumo Bien y a Ti, Virgen Santísima, para que por tu intercesión vaya a amarle y gozar eternamente en la gloria. ¡Amen!

 

SALUDEMOS A MARÍA,

Por la amada Hija de Dios Padre… Dios te Salve María, llena eres de gracia….

SALUDEMOS A MARÍA,

Por la Madre elegida de Dios el Hijo… Dios te Salve María, llena eres de gracia…

SALUDEMOS A MARÍA,

Por la singular Esposa del Espíritu Santo… Dios te Salve María, llena eres de gracia…

¡Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, Amén!

Oración - Gobierno Eclesiástico de la Arquidiócesis de Quito - Carlos María Arzobispo de Quito
El Rosario de las lágrimas es entregado por la Santísima Virgen María a la hermana Amalia Aguirre en 1930, en Campinas, Brasil. Por este Rosario podemos honrar los dolores de María por los que derramó tantas lágrimas. Nuestro Señor Jesús le dijo a la Hermana Amalia de Jesús Flagelado (Amalia Aguirre): «Hija Mía: lo que los hombres Me piden por las Lágrimas de Mi Madre, Yo amorosamente concedo».

Rosario De Las Lágrimas

Comienza con la Señal de la Cruz, el Padre Nuestro y el Ave María, luego continúa:

Oración inicial:

Jesús crucificado, postrado a tus pies, te ofrecemos las lágrimas de la Madre que, con amor lleno de devoción y simpatía, te acompañó en tu doloroso camino al Calvario. Concédenos, oh Buen Maestro, que tomemos en serio las lecciones que las lágrimas de Tu Santísima Madre nos han enseñado, para que podamos cumplir Tu Santa Voluntad en la tierra y llegar a ser dignos de alabarte y bendecirte en el cielo por toda la eternidad. Amén.

Cuentas grandes (en lugar del “Padre Nuestro” diga):

v. Oh Jesús, mira las lágrimas de la Madre que más te amó mientras estuvo en la tierra,

r. ¿Y quién te ama tan ardientemente en el cielo?

Siete cuentas pequeñas (en lugar del “Ave María” diga):

v. Oh Jesús, escucha nuestras peticiones,

r. Por las lágrimas derramadas por Tu queridísima Madre.

Al final (repetir 3 veces):

Oh Jesús, mira las lágrimas de la Madre que más te amó mientras estuvo en la tierra, y que te ama tan ardientemente en el cielo.

Oración final:

Oh María, Madre del Amor, de los Dolores y de la Misericordia, te suplicamos, une tus oraciones a las nuestras para que Jesús, tu Divino Hijo a quien nos dirigimos, escuche misericordiosamente nuestras súplicas por tus lágrimas maternales y, junto con las gracias que imploramos, nos conceda finalmente la recompensa de la vida eterna. Amén.

Con tus lágrimas, oh Madre dolorosa, destruye el dominio de Satanás. Por tu divina ternura, oh Jesús atado y encadenado, defiende al mundo de los errores que lo amenazan. Amén.

 

SOBRE LA MADRE MARIANA DE JESUS TORRES Y LA VIRGEN DEL BUEN SUCESO

En 1582, vio abrirse la puerta del tabernáculo, y Cristo emergió en sus sufrimientos en el Calvario mientras su Madre lloraba lágrimas de perlas. Mariana preguntó si ella tenía la culpa de esto y Nuestra Señora respondió: “No; no a ti, sino al mundo criminal del siglo XX”.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús

Oh Santísimo Corazón de Jesús, fuente de toda bendición,
te adoro, te amo y con vivo dolor por mis pecados,
te ofrezco este pobre corazón mío.

Hazme humilde, paciente, puro y
totalmente obediente a tu voluntad.
Concédeme, buen Jesús,
que pueda vivir en Ti y para Ti.

Protégeme en medio del peligro; consuélame en mis aflicciones;
dame salud del cuerpo, asistencia en mis necesidades temporales,
tu bendición en todo lo que haga, y la gracia de una santa muerte.

En tu corazón, pongo todos mis cuidados.
En cada necesidad, permíteme acudir a Ti
con humilde confianza diciendo,
Corazón de Jesús, ayúdame.

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Oración -Sagrado Corazón de Jesús. Créditos: Caroline Perkins, ChurchPOP

Trisagio Seráfico a la Santísima Trinidad

Se conocen como trisagio a todos los himnos en honor de la Santísima Trinidad, en la que se repite tres veces la palabra «Santo». En algunos países el rezo de trisagio se recita los Domingos a las tres de la tarde. Es una hermosa alabanza a la Santísima Trinidad.